Archivo para 3/02/10

03
Feb
10

LAS PEÑAS son el alma de la fiesta

La población total de Pamplona y su región limítrofe se multiplica por tres durante las fiestas

Durante diez días, Pamplona se convierte en la capital mundial del desmadre y las peñas tienen mucho que ver en esto…

Las peñas son unas asociaciones cuyo fin principal, aunque no es el único, es dar a sus socios cierta infraestructura para Sanfermin y para el resto del año.  Una vez comenzada, la cosa se extiende a otras actividades gastronómico-culturales-deportivas que se desarrollan el resto del año, pero sin olvidar su nacimiento y su vocación de asociaciones sanfermineras.

¿Qué hacen en Sanfermin?

Su protagonismo es absoluto en la corrida en sol, en la corrida de toros.  Cada una tiene una pancarta y se distinguen entre si por su blusón, las peñas reinan sobre la plaza.

También llevan el peso de la música callejera. Aunque hay cada vez más charangas pagadas por el Ayuntamiento y a veces aunque toquen mejor, no hay color; sin la contundente música de las peñas, que hasta altas horas de la noche arrastra calles enteras, la fiesta no sería lo mismo.

Cuando acaba la corrida, las peñas saltan al ruedo, se juntan cada una alrededor de su pancarta y sus bandas de música, y salen de la plaza tocando y bailando, llenos de manchas y vapores. La cosa merece la pena.

Para participar, conviene haber estado en sol durante la corrida, aunque no es imprescindible: hacia las ocho de la tarde abren las puertas del callejón (la entrada del encierro) y se puede entrar en el ruedo libremente para salir con las peñas. Lo que pasa es que en frío es un poco difícil: el estruendo, los apretujones, los pisotones, la sudorina, con todo el mundo cubierto de costras de lo más variado y pegajoso, son difíciles de soportar si no estás debidamente “preparado”.

Las peñas salen de la plaza y van juntas hasta la plaza del Castillo, atravesando la multitud que les espera afuera (tarea facilitada por lo que manchan). De ahí va luego cada una a su sede, haciendo un recorrido más o menos largo y con numerosas paradas para abrevar.

Como espectáculo, la cosa también merece la pena. Si estás sobrio y limpio, la visión de estas bandas de borrachuzos completamente idos, a su pedo, en otro mundo, bailando como locos en medio de un estruendo infernal es algo asombroso, un derroche de energía increíble.

La mayoría de las peñas tienen sus locales en la calle Jarauta. Este es otro de sus “servicios” sanfermineros: unos estupendos bares donde juntarse para la corrida, copear, comer (en algunas de ellas) y dedicarse toda la noche a beber, bailar sin parar y divertirse. Están abiertos casi veinticuatro horas. Por lo demás, no creas que todo pamplonés es miembro de una peña. Entre todas las peñas no llegan a los 5.000 socios (tampoco es mal número), pero en sus trabajosas negociaciones con el Ayuntamiento para conseguir una escurrida subvención juegan con la conciencia general de que son un elemento imprescindible de la fiesta.